Aston Martin ya preocupa (y mucho)
Motor nuevo, concepto radical y un déficit de cuatro segundos que Stroll no se molesta en maquillar.
Había expectación. Mucha. Nueva era, nuevo reglamento, nuevo socio exclusivo y un coche firmado por Adrian Newey. Pero la primera semana seria de test en el Circuito Internacional de Baréin está siendo cualquier cosa menos idílica para Aston Martin.
Si esto era el inicio de la revolución verde junto a Honda, alguien ha olvidado cargar las pilas.
36 vueltas y una “anomalía”
El miércoles dejó una imagen poco elegante: coche parado, mecánicos mirando pantallas y Lance Stroll bajándose antes de tiempo. 33 vueltas por la mañana, tres por la tarde y una explicación oficial: “anomalía en los datos” de la unidad de potencia.
Traducción menos diplomática: algo no va bien ahí detrás.
Hubo cambio de motor completo. Y cuando estás en pretemporada, cambiar el motor no es parte del plan; es parte del problema. Aston ya venía de aprovechar solo un día en Barcelona. En Baréin necesitan rodar como si no hubiera mañana. Y el miércoles se quedaron mirando cómo otros superaban las 100 vueltas sin despeinarse.
“Estamos a cuatro segundos”

Lo más llamativo no fue el problema técnico. Fue el tono de Lance Stroll.
Sin rodeos:
“Ahora mismo parece que estamos a cuatro segundos de los equipos de arriba. Cuatro y medio”.
En F1 cuatro segundos no son un detalle fino de set-up. Son una bofetada con la mano abierta.
Y no, no cargó todo sobre Honda.
“Es una combinación de cosas. Motor, equilibrio, agarre. No es una sola cosa”.
Es decir: el paquete entero está lejos. Muy lejos.
En un reglamento donde la gestión eléctrica es tan importante como el bloque térmico, la integración lo es todo. Y ahora mismo esa integración no está funcionando. El coche no frena como debería, no entrega la potencia con naturalidad y, por momentos, parece que va con el freno de mano puesto en recta.
Cuando le preguntaron por lo positivo, Stroll tiró de ironía británica versión canadiense:
“Hace sol. El tiempo es mejor que en el Reino Unido”.
Y remató:
“La decoración es lo mejor”.
Cuando tu mejor titular es la pintura, hay trabajo pendiente.
Un coche extremo… que necesita aire
El AMR26 es agresivo. Pontones mínimos, carrocería ceñida, entradas de aire ajustadas al milímetro. Concepto radical, muy Newey. Pero los motores no entienden de romanticismo aerodinámico.
Tras los problemas, el equipo abrió branquias adicionales en la tapa motor para refrigerar mejor. Más aire, más calor fuera… y menos eficiencia aerodinámica. Es el clásico equilibrio incómodo: o corres menos, o te paras.

También se han visto soluciones traseras que recuerdan a lo que en su día hizo Red Bull Racing. Señal inequívoca: el motor necesita respirar.
Durante buena parte del miércoles el coche rodó limitado en velocidad punta y revoluciones. Proteger la unidad está bien. Pero protegerla en el primer test importante no es precisamente una señal de fortaleza.
El fantasma de 2015

Es inevitable que, cuando Honda arranca un proyecto desde cero y los problemas aparecen en febrero, la memoria colectiva viaje a 2015 y a aquella tormentosa alianza con McLaren.
Aquel año fue el del “size zero”, el del empaquetado extremo, el de los problemas crónicos de fiabilidad y la falta de potencia frente a Mercedes y Ferrari. Fue también el año del famoso “GP2 engine” que pronunció Alonso por radio. Un proyecto ambicioso que necesitó mucho más tiempo del previsto para ser competitivo.
¿Es lo mismo? No. El contexto técnico es distinto, Honda llega con más experiencia híbrida reciente y la estructura de Aston no es la de aquel McLaren en plena reconstrucción interna. Pero hay paralelismos incómodos: empaquetado agresivo, sobrecalentamiento, kilometraje limitado y una sensación inicial de déficit importante frente a la referencia.
La diferencia es que ahora no hay margen para varios años de aprendizaje doloroso. El listón está más alto y la inversión también.
Alonso suma vueltas, no certezas
El jueves ha sido turno de Fernando Alonso. 98 vueltas. Ritmo más estable. Día productivo en kilometraje. Algo es algo.
Su mejor crono quedó a más de cuatro segundos del tiempo de referencia marcado por Charles Leclerc. Los tiempos en test siempre son relativos, sí. Pero el déficit acumulado en vueltas y las limitaciones de velocidad punta no son una sensación: son datos.
El asturiano ha podido trabajar. Eso ya es noticia positiva. Pero nadie en Silverstone puede mirar la tabla y quedarse tranquilo.

“No podemos hacer más ahora mismo”
Stroll volvió a ser claro:
“¿Queremos luchar por victorias? Sí. ¿Estamos luchando por victorias hoy? No lo parece”.
“No podemos hacer más ahora mismo”.
Eso, dicho en febrero, no es lo que quieres oír cuando has construido una estructura para pelear campeonatos.
La infraestructura está. El talento técnico está. El proyecto es ambicioso. Pero hoy la realidad es más cruda: Aston Martin no está en la pelea. Y no por décimas.
Australia dirá cuánto han sido capaces de recortar. De momento, la era Aston Martin-Honda arranca con más interrogantes que certezas. Y con un recuerdo incómodo de 2015 que nadie quiere revivir.